Coaching espiritual. La logoterapia en la organización


Resumen

La propuesta del coaching espiritual parte de la doble necesidad tanto de la empresa como del trabajador de encontrar espacios de desarrollo existencial que favorezcan la calidad de vida y la productividad del trabajador. Esta propuesta se basa en la antropología propia de la logoterapia y busca, a través de técnicas tanto de la logoterapia de grupo como de las nociones de logoterapia individual y de coaching, generar un cambio en la cultura de las organizaciones para favorecer estos espacios de crecimiento en beneficio de ambos.

Además propone una nueva manera de complementar la selección del personal para ayudar a generar un mantenimiento en el tiempo de los logros alcanzados con la implementación de la propuesta.

La Logoterapia en palabras de Restrepo (2003) es "… una propuesta ‘para vivir’ ‘para aprender a vivir’ lo cual va mucho más allá del simple ‘sobrevivir’".

Basado en esta noción y en el hecho de que los seres humanos actuales pasamos cerca del 80% de nuestro tiempo en nuestro lugar de trabajo, presento a continuación una propuesta para "aprender a vivir" a través del hallazgo del sentido de nuestra vida en nuestro lugar de trabajo.

Desarrollaremos, a través de nuestra charla, los conceptos relativos al trabajo, la logoterapia, el coaching y otros relacionados que nos dará una visión general de la propuesta mencionada para finalmente presentar un esquema de la forma de implementación de la misma.

Comencemos pues, con el concepto de trabajo. El trabajo se define en cada época y sociedad de acuerdo con los preceptos de esta y su sociología particular, Hopenhayn (1998) realiza un recorrido por las diferentes culturas y nociones de este concepto y he considerado importante destacar algunas de ellas.

Para Los Judíos, por ejemplo, el trabajo era un castigo al tiempo que una forma de redención ya que "si el hombre no halla su alimento como animales y pájaros, sino que debe ganárselo, es debido al pecado" (talmud, Citado por Hopenhayn 1998). Es decir, ganarse su sustento es una forma de expiar el pecado original.

Los caldeos, en su religión (zoroastrismo) encontraban un valor moral y espiritual en su trabajo pues creían que "Es un santo, aquel que construye una casa, en la que mantiene el fuego, el ganado, su mujer, sus hijos, buenas parias.

Aquel que hace a la tierra producir el trigo, quien cultiva los frutos del campo, propiamente él cultiva la pureza". (Hopenhayn 1998)

Por otro lado autores como Villamizar (2003) definen el trabajo de una manera mucho más fáctica, mas ajustada al tema de la producción al decir que "el ‘trabajo’ es actividad humana. Es una forma de actuar de las personas, bien como conducta activa, bien como abstención. Implica absorción de tiempo y esfuerzo físico, mental y emocional, aplicados a la producción de bienes y servicios, considerados necesarios por los productores o por terceros".

El autor considera importante diferenciar entre trabajo y producción al afirmar que "puesto que las máquinas no se proponen alcanzar metas o fines, se afirma que ellas producen, pero no trabajan" con lo cual entra en el tema de las metas o propósitos a los cuales está dirigido el trabajo.

Existencialmente hablando, podemos arriesgar una definición que si bien no pretende ser por completo abarcadora ni terminada, considero puede ayudarnos a llegar a la posición que estamos buscando como fundamentación básica: El trabajo es la forma efectiva de relación del hombre como Dasein con el mundo que lo convoca, permitiendo, ya que es de naturaleza social, un acercamiento del hombre a los valores al favorecer su trascendencia hacia el otro.

Todas estas definiciones más que hacia otra cosa, apuntan básicamente hacia la finalidad a futuro, el sentido del trabajo como tal, y a la luz de ello es que decidí realizar esta propuesta para ayudar a cada persona a encontrar ese sentido en su trabajo.

Pero ¿Cómo realizar esto? Y mas allá, ¿basado en que conceptos sería posible tal cosa?, eso es lo que discutiremos a continuación.

Para poder entender como hallar sentido primero debemos establecer una diferenciación clara entre dos palabras que se utilizan como sinónimos pero que, desde una óptica existencial, pueden tomarse como algo diferentes. Estas palabras son trabajo y empleo.

El empleo lo consideraremos como aquella actividad económica, profesional, técnica, operativa o tecnológica que nos permite pagar las cuentas y acceder a un salario, por otro lado el trabajo es aquella actividad a la que cada uno de nosotros está llamado en la vida, aquello que solo a cada uno toca hacer y en lo cual nadie puede reemplazarnos.

Así, podemos considerar el empleo como un conjunto de actividades, de funciones que cualquiera con una determinada preparación puede realizar, es decir en mi empleo soy perfectamente reemplazable, sin embargo, en mi trabajo nadie puede reemplazarme pues aunque otros podrán desempeñar esas funciones, tal vez mejor, tal vez peor, o simplemente de manera diferente, nadie las realizará de la misma manera que yo, es decir en mi trabajo soy Irremplazable.

Esta distinción es importante para aclarar que con esta propuesta pretendemos ayudar a que las personas tengan un empleo que coincida con su trabajo o que, por lo menos, encuentren cual es el trabajo que corresponde a su empleo. Esto quiere decir, que todo empleo tiende hacia unos valores y tiene una importancia vital en el desarrollo tanto de la organización como de la sociedad.

En la teoría logoterapeútica se tiene en cuenta que se puede desarrollar sentido a través de tres clases de valores (Martínez 2000):

  • Los valores de Actitud: son aquellos que se desarrollan frente al destino inevitable, al sufrimiento, nos llevan a encontrar una actitud valiosa dentro de todo lo que nos sucede.

  • Los valores de experiencia: Son los que se desarrollan a través del encuentro de lo sagrado o lo sublime, el encuentro con el amor, con la belleza, con Dios

  • Los valores de creación: son aquellos que se relacionan con lo que yo entrego al mundo, con el fruto de mí accionar como trabajador, como profesional o simplemente como ser humano.

Por consiguiente todo trabajo lleva hacia el desarrollo del sentido a través de los valores de creación, por el resultado de su accionar, por su forma de relacionarse con el mundo.

Además la teoría de la motivación Frankliana, considera que la principal búsqueda del hombre es el hallazgo del sentido, esta es la pregunta fundamental que todo ser humano se hace, es decir, podemos teorizar que si un ser humano en su lugar de trabajo encuentra una vía para responder esta pregunta fundamental se sentirá motivado para desarrollar su labor con más ahínco y compromiso.

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